El lenguaje – Por Marcelo Pakman

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La superficie de las cosas, ¿la función de la ciencia no sería trascender esa superficie?

Bueno, el objetivo de la ciencia, de la hermenéutica. Pero yo no hago una cruzada contra la ciencia ni una cruzada contra el método a lo Feyerabend, sino recordando que, todavía, las cosas están ahí en su superficie. Y que podemos encontrar una vía que rompa con la domesticación permanente de la interpretación repetida, de la lectura repetida, del cómo debe vivirse.

¿Esto implica superar la barrera del lenguaje?

No, no. No del lenguaje en su totalidad. Se trata de trascender el lenguaje como si fuera un sistema de significaciones para hablar de esto o aquello o como si fuera solamente un sistema semiótico donde, si somos interpretadores, podemos entretenernos encontrando muchos significados. Hay otra dimensión del lenguaje: lo que es el lenguaje en su raíz para gente que lo ha pensado, que es una dimensión que está cubierta por la dimensión semiótica, pero que es importante reencontrarla. ¿Por qué es difícil reencontrarla? Porque estamos muy bien socializados, sobre todo cuando somos profesionales “psi”, para no hacerlo, colocarnos inmediatamente como interpretadores de lo ya dicho. “Esto ha sido dicho”. Somos una especie de expertos en hacer una autopsia del lenguaje. No es el lenguaje vivo que está permanentemente diciéndose, latiendo en cosas nuevas. “Lo ya dicho”, todo el lenguaje se ha concentrado en eso. Quien vaya a ateneos psicológicos a escuchar presentaciones de casos, verá que muy frecuentemente esa presentación se resume en que el paciente, que tiene tantos años y es mujer u hombre, dijo tal cosa. Y una vez que dijo tal cosa, podemos tirar a la basura todo lo demás y ocuparnos de la autopsia de lo que dijo. Interpretar, jugar con eso. Esto y lo otro. Es una visión sumamente limitada de lo que es el ser humano.

Usted propone pues, volviendo a Althuser, asumir que hay otras formas de mirar, que la de cada uno está necesariamente determinada por los social, lo biológico, salvo que aceptemos de entrada ese carácter parcial de la mirada.

Sí, aunque Altuhser no estaba interesado en la variabilidad infinita de lo singular. Pretendía tener otra perspectiva, pero esa perspectiva era sumamente unívoca y científica. Científica en el sentido de que tenía que ser expresada en términos universales.

Y usted pretende, precisamente, lo contrario, que cada caso sea algo más que la explicación universal.

Es interesante eso del “caso” porque cuando pensamos en la clínica en un caso, ya estamos totalmente ubicados dentro de la micropolítica que distingue las situaciones como objetos claramente definidos y determinados.

¿Cuál sería el nombre para caso?

Hay que salirse totalmente. No hay casos. Lo que hay son conversaciones, gente hablando, situaciones en devenir. Eso es lo que hay. Es un poco el mundo al que hacía referencia Deleuze, que trataba de recuperar y era tan cuidadoso en su conciencia de que era difícil que cambiaba permanentemente los conceptos con los que trataba de hablar de esto. En este sentido, una de las peores cosas que podría pasar con mi libro es que el concepto de poética se transforme en algo sólido, entonces estaríamos contando momentos poéticos y asistiendo a la investigación de cuántos momentos poéticos hubo en la sesión.

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